ALCALDÍA DE COVEÑAS - SUCRE
Por la Coveñas que queremos
    Alcaldía de Coveñas - Sucre / Mi Municipio / Pasado, Presente y Futuro
    Pasado, Presente y Futuro
    Fecha de fundación: 1560

    Reseña Histórica

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    Coveñas, puerto marítimo en el golfo de Morrosquillo, mar caribe colombiano, por su estratégica posición geográfica,  plenitud de recursos naturales y extraordinaria belleza marina, ha sido lugar de interés desde la conquista y la colonia española. Fue asiento de la hacienda de esclavos Santa Bárbara de Cobeña por los años 1500; paraje inexplotado durante su posesión por el escribano Francisco López Nieto, el capitán Manuel de Mélida y Puello y la familia Sotomayor entre 1600 y 1700; tierra de los negocios de cocos y ganados de Don Julián Patrón Airiarte desde fines del siglo XIX; sitio escogido para la instalación de la primera empresa frigorífica que se fundó en Colombia para la exportación de carnes en los albores del siglo XX. puerto de exportación petrolera desde 1939, sede de una Base Naval de la Armada colombiana desde 1974 y municipio del Departamento de Sucre desde el 2002.

    Como un aporte al conocimiento de su historia y en la búsqueda de la identidad de esta región recién conformada municipio, en las siguientes páginas se presentan los sucesos institucionales, económicos y empresariales ocurridos allí desde fines de siglo XIX y casi hasta el ocaso del siglo XX, que demarcaron épocas especialmente trascendentales para su desarrollo. Los relatos se extienden más allá de Don Julián Patrón Airiarte, porque los ecos del trabajo y de las realizaciones de su vida y las de los pioneros que le acompañaron, han hecho dirigir hacia Coveñas los intereses de los gobernantes y los recursos de los empresarios colombianos y extranjeros de todas las épocas. Con las naturales limitaciones derivadas de la escasez y precariedad de los registros y archivos históricos en la región, esta investigación se inició desde la década de 1960 con la búsqueda de respuestas a los interrogantes personales resultantes de la visión de las grandes construcciones de ladrillo de Rancho Grande. Ha transitado por la pesquisa, frecuentemente dificultosa, de las fuentes documentales, de entrevistas a personas sobrevivientes, a algunos de los actores y depositarios de la tradición oral y de los propios recuerdos. Todo ello condujo a la recopilación de un cúmulo de información que requirió del hilvanado de sus fragmentos y detalles para construir un conjunto que pretende estar ajustado a los hechos. Resueltos ya en mayor medida los interrogantes, con esta obra se busca entonces difundir los sucesos ocultos, desconocidos o inéditos, llegar al conocimiento de las causas de los fracasos y de los éxitos empresariales y sus realizaciones; y vislumbrar las potencialidades que tiene en el ámbito regional y nacional un rincón todavía hermoso y promisorio de la vasta y exuberante geografía colombiana. Los pueblos tienen Historia, los hechos trascendentales que constituyen hitos en su formación y desarrollo, los sucesos fundamentales y determinantes que conducen a la estructuración de la sociedad, la consolidación de su economía, su cultura y el crecimiento de sus gentes; también tienen “historias”, aquellos sucesos que, sin estar revestidos de la trascendencia y magnitud de los hechos históricos ni constituirse en factores decisivos en el devenir social, son parte consustancial de las costumbres, del acervo popular, del anecdotario y, en fin, factores de formación de la cultura social.

    Ni la Historia ni las historias deben quedar en el limbo de la tradición oral, merecen relatarse, o mejor, escribirse y publicarse; no por el mero conocimiento, ya de por sí​ importante, sino también porque de los hechos y experiencias, frecuentemente irrepetibles, provienen las necesarias enseñanzas con las que tienen derecho de nutrirse las generaciones destinadas a continuar con la construcción y desarrollo de los pueblos. Hombres y mujeres sencillos, trabajadores comunes y corrientes quienes, sin llegar a tener los recursos ni la visión de empresa de los prohombres, durante varios lustros aplicaron sus energías, conocimientos y habilidades para contribuir con su trabajo sencillo, pero necesario, a la creación de riqueza, también son mencionados aquí. Desde la época de los negocios de cocos y ganado de Don Julián Patrón con empleados, capataces, peones, vaqueros, obreros y obreras de oficios domésticos, pocos de cuyos nombres y realizaciones han quedado documentados, pasando por la Colombia Products ko donde la legión de quinientos anónimos obreros colombianos dejaron su sudor y esfuerzo plasmados en las obras aú​n existentes, hasta los trabajadores extranjeros y colombianos de la Sagoc que forjaron una época fulgurante de desarrollo y progreso, los de Ecopetrol, que han continuado por la senda del progreso y los soldados de la Armada colombiana que han permanecido por más de veinticinco años contribuyendo a la custodia de la región y la consolidación del buen nombre de Coveñas, todos ellos merecen reconocimiento por su silenciosa pero eficaz labor cotidiana. Varias referencias, anécdotas y menciones a esas personas sencillas y comunes también se incluyen en estas líneas, rescatadas de las fuentes que tuvieron a bien registrar sus vivencias y realizaciones.​




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    ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 19/10/2017 3:54
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